LOS
EFECTOS PSICOLÓGICOS DE LAS ESTANCIAS FUERA DE LA TIERRA
Desde
que el tiempo de permanencia de astronautas en el espacio comenzó
a medirse por meses, se hizo evidente que los problemas médicos
derivados de ello no sólo afectan al cuerpo sino también a la psique, y
que los que aquejan a ésta última son precisamente los más difíciles de
resolver.
El miedo a los peligros potenciales de toda misión espacial, o el
ambiente claustrofóbico de las naves, son algunos de los factores más
obvios de esta sintomatología, que tienen equivalente claro en los
problemas psicológicos que afrontan las tripulaciones de submarinos.
Pero hay otros síntomas que son típicos de las naves espaciales. El que
llama más la atención es la nostalgia de la Tierra. Se trata de un
fenómeno que va mucho más allá del ahogo que los amantes de la
naturaleza sienten cuando llevan meses entre acero y asfalto, o de
cualquier tipo de añoranza geográfica. Es un fenómeno que no afecta a
todos por igual, pero que en cualquier caso se acentúa con el paso del
tiempo. Es tal esta necesidad, que muchos astronautas disfrutan
escuchando de fondo grabaciones del hábitat terrestre mientras realizan
sus actividades. Contemplar fotografías de paisajes naturales de la
Tierra se convierte también en una experiencia muy ansiada.

Sin embargo, tal como me explicó el cosmonauta Oleg Atkov, que en su
día batió un récord de permanencia en el espacio, los efectos de tales
souvenires varían mucho dependiendo de la persona. A algunos sujetos
pueden animarles, mientras que a otros pueden deprimirlos.
Otro factor llamativo pasa por la convivencia. A
diferencia de las
tripulaciones más nutridas de los submarinos, las que permanecen
durante largas temporadas a bordo de una estación orbital son exiguas.
Los inquilinos están obligados por ello a una convivencia personal más
estrecha. La experiencia acumulada en las estaciones orbitales rusas ha
demostrado que para esas misiones de larga duración es más importante
seleccionar cosmonautas atendiendo a lo bien que se lleven entre ellos
que escogerlos sólo por sus cualificaciones técnicas.
También se ha comprobado que, para misiones de larga duración, las
tripulaciones de dos cosmonautas se llevan mejor que las de tres.
Texto:
Jorge Munnshe
En la imagen
superior se aprecia el ambiente artificial y
claustrofóbico que suelen tener las naves espaciales. Foto: Centro
Gagarin de Entrenamiento de Cosmonautas en Rusia / ISS / NASA.
En la imagen
inferior derecha, el cosmonauta Oleg Atkov (izquierda) con Jorge
Munnshe.
En la imagen
inferior izquierda, el
cosmonauta Oleg Atkov, que en su día batió un récord de permanencia en
el espacio. Foto: Cortesía de Oleg Atkov.