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Biotecnología
Nueva Fuente Bacteriana de Biocombustibles
2 de Junio de 2008.

Foto: Richard SantosUn nuevo microbio produce celulosa, la cual puede ser convertida en etanol y en otros biocombustibles. El microbio puede aportar una porción significativa del combustible para el transporte si la producción logra ser incrementada hasta alcanzar niveles industriales.
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Además de celulosa, la cianobacteria desarrollada por R. Malcolm Brown Jr., y David Nobles Jr., ambos de la Universidad de Texas en Austin, secreta glucosa y sacarosa. Estos azúcares son las fuentes principales para la producción de etanol.

La cianobacteria es pues una fuente de azúcares, potencialmente barata, apta para su uso en la producción de etanol y para el diseño de combustibles.

La nueva cianobacteria, obtenida por medio de la ingeniería genética, emplea la luz solar como fuente de energía para producir y excretar los azúcares y la celulosa.

Otro hallazgo esencial es que la glucosa, la celulosa y la sacarosa pueden ser cosechadas continuamente sin dañar o destruir a las bacterias. Recolectar celulosa y azúcares de otros cultivos, como el maíz y la caña de azúcar, requiere matar al organismo y emplear enzimas y métodos mecánicos para la extracción.

Nobles obtuvo las cianobacterias de esta nueva clase gracias a dotarlas de un conjunto de genes responsables de la producción de celulosa provenientes de una bacteria natural que no emplea la fotosíntesis, la Acetobacter xylinum, bien conocida por ser una productora prolífica de celulosa.

La nueva cianobacteria produce una forma relativamente pura de celulosa, a modo de gel, que puede ser degradada con facilidad para producir glucosa.


Brown ve un gran beneficio en el uso de cianobacterias para producir etanol: la reducción del área de las tierras de cultivo dedicadas a la producción de biocombustibles en vez de a la de alimentos, y la disminución de la presión que hoy se ejerce sobre los bosques.

"En la actualidad, se ejerce una gran presión sobre los granjeros que producen maíz para que su cosecha la entreguen para propósitos que no son la alimentación", denuncia Brown. "Esta misma demanda, para la sacarosa, está siendo ejercida hoy en Brasil, para deforestar mayores áreas de la selva amazónica con el fin de sembrar allí cantidades adicionales de caña de azúcar destinadas a satisfacer nuestras crecientes necesidades energéticas".

Brown y Nobles calcularon que el área aproximada necesaria para producir etanol con maíz para atender todas las necesidades de transporte en Estados Unidos es prácticamente del tamaño de toda la zona central de esta nación.

Brown y Nobles creen que es viable producir una cantidad igual de etanol empleando un área de la mitad de ese tamaño con la cianobacteria, basándose para ese cálculo en la productividad que el microorganismo ha demostrado en el laboratorio. Aunque admiten que todavía faltaba mucho trabajo y tiempo antes de que las cianobacterias puedan suministrar de manera práctica esas grandes cantidades de combustible. El trabajo con los fotobiorreactores a escala de laboratorio ha demostrado el potencial para incrementar en 17 veces su productividad. Si esto puede alcanzarse a escala industrial, y de forma extendida, sólo se necesitará un 3,5 por ciento del área dedicada hoy a los cultivos para biocombustibles.

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